Todos queremos ser libres, deseamos que nadie nos ate a nade, que nada nos oprima en un pozo, en una jaula de oro donde todo es aparentemente bonito, pero te falta el aire. Somos esclavos de nuestra propia existencia, del destino que configuramos desde el mismo momento en que, literalmente, salimos de la vagina de nuestra madre.
Soy un esclavo al igual que lo sois todos vosotros. El concepto "libertad" fue creado para hacernos pensar que había algo mejor a la mierda que nos ha tocado vivir. La misma vida te trata como a una puta que tiene encarcelada y folla cuando le da la gana. Y esto lo tenemos porque nos da la santísima gana: nos complicamos la vida esperando que lleguen cosas, cosas que jamás llegan a suceder y que nos demuestran que al Universo le importamos una mierda. ¿Libres? Me río yo de eso.
No somos libres; si lo fuéramos, ahora mismo yo no sería esclavo de mis neuronas que me obligan imperantemente a contaros mis problemas de mierda. La libertad es la esclavitud maquillada, disfraza. La libertad es la gran estafa del Cosmos.
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